sáb

08

may

2010

Alimoche, una joya de la que disfrutar en el oriente de Cantabria

Hace unos días hablaba con Máximo sobre la densidad de Alimoche que encontramos en la cuenca del Asón. Sin duda una de las más elevada de la península si nó la más elevada. Este hecho puede que se produzca por encontrarnos con una región principalmente ganadera, con gran número de explotaciones de ganado vacuno, no en vano es la mayor comarca productora de leche de Cantabria, y a la abundancia de farallones para su nidificación asociados a las calizas de la formación geológica Ramales.

 

La abundancia que encontramos en este territorio no es reflejo del estado de conservación de la especie a nivel nacional, ya que su estado es Vulnerable. Y en otras regiones como las Islas Canarias se encuentra en Peligro de Extinción.

 

La población europea se ha estimado en 2.900-7.200 pp. (BirdLife International/EBCC, 2000). El censo realizado en 1987-88  arrojó un resultado de unas 1.350 parejas. Por provincias destacan Huesca (175 parejas), Navarra (141), Burgos (100-132), Zamora (61-77), Zaragoza (60-75), Cuenca (62-64) y Cádiz (50-58); varios cientos de ejemplares sobre todo inmaduros y no reproductores, se reúnen en dormideros comunales. En Castilla y León, la última estima más detallada cifra la población en 450-550 parejas, permaneciendo estable en los últimos años. La población que sufrió una fuerte regresión a mediados de siglo, está también en la actualidad en retroceso.

En Baleares la tendencia es hacia un ligero aumento, habiendo recolonizado Mallorca (1-2 parejas nidificantes), después de 10 años sin estar presente como reproductor en las islas; en Menorca se cifra la población en 40-45 parejas en 2003 (De Pablo y Pons, 2003). En Canarias sufre un fuerte retroceso, habiendo pasado de al menos 35 parejas en 1987 a no más de 26 en 1998. 

 

La tendencia general de la población española en los últimos 20 años ha sido de claro declive. Se ha extinguido de las provincias de Almería, Huelva, Murcia, Albacete, Madrid, Ávila y Orense. En áreas del valle del Ebro, se han perdido hasta el 70% de los territorios en dicho periodo; el censo realizado en Aragón en 2004 para el valle medio del Ebro indica una población reproductora de unas 50 pp., la mitad que hace 20 años, habiéndose encontrado 17 dormideros de ejemplares no reproductores. También durante los últimos 20 años se han observado declives cercanos al 30% en el sur de Burgos, sierras andaluzas y Canarias. Debido a la irregular calidad de los censos, es difícil realizar una estima correcta del declive sufrido en el conjunto de España; estimas parciales realizadas sobre provincias y áreas bien cubiertas en censos, revelan que un mínimo del 28% de los territorios se han perdido entre 1998-2000 (Donázar, 2003).

 

Tiene hábitos de nidificación rupícola. No es muy selectivo en cuanto a la naturaleza de los cortados, su altura ni la altitud sobre el nivel del mar. Requiere para su asentamiento la existencia de extensas áreas abiertas y poco pobladas, imprescindible para la búsqueda de alimentos. Rehuye los grandes bosques cerrados y las zonas con denso matorral. Por lo demás, es una especie muy ubícua. Parece ligado a la presencia de la ganadería. Los dormideros comunales se establecen en zonas arboladas, dependiendo casi en exclusiva de vertederos y muladares surtidos por granjas y mataderos.

 

Amenazas


  • El veneno afecta de manera muy importante al alimoche, habiendo sido el responsable de la desaparición en numerosas zonas; tras años de cierta calma, a principios de los 90 el uso de venenos para control de predadores en cotos de caza ha aumentado enormemente, siendo numerosos los ejemplares encontrados muertos en los últimos cinco años (al menos 67 ejemplares en el período 1995-98).
  • Persecución directa, disparos, destrucción y expolio de nidos. - Abandono del medio rural y actividades asociadas. - Falta de recursos alimenticios; las normas sanitarias que obligan a enterrar el ganado muerto y el cierre de los muladares tradicionales ha provocado un descenso importante en la cantidad de alimento disponible.
  • Alteraciones del hábitat de cría y molestias durante la nidificación.
  • Alteración de la reproducción por acumulo de productos tóxicos.
  • Choque y electrocución con tendidos eléctricos.
  • Modificaciones del medio en sus lugares de alimentación.

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Comentarios: 2
  • #1

    Olga (sábado, 08 mayo 2010 20:25)

    Deberíamos sentirnos afortunados.
    No entiendo cómo puede haber esta desidia habiéndose extinguido ya en algunas provincias. No lo entiendo.

    La foto, con las montañas de fondo, guapa Carlos.

  • #2

    Máximo (sábado, 08 mayo 2010 23:58)

    Buena entrada. El bicho se la merece. Un saludo.