¡Oportunidad! Vivienda de saldo

Los animales y plantas no entienden de planes de ordenación, urbanísticos, sectoriales; límites de parques naturales, provinciales,... Allí donde encuentran oportunidad de asentar sus reices o su nido no dudan en quedarse. 

En la foto vemos una cantera situada en la mismo límite del Parque Natural de las Marismas de Santoña, Noja y Joyel. Hace unos pocos años se dejó de explotar aunque los molinos, tolvas y mezcladoras de hormigón siguen funcionando con materiales traídos de otras explotaciones. 

Los cortados creados por la actividad extractiva aumentan la variabilidad de nichos del entorno y en ellos pueden vivir Halcones peregrinos (como en otras canteras abandonadas del mismo P.N.), Aviones roqueros o zapadores, Cuervos y otra mucha fauna y flora asociada al cantil. 

Ahora se plantea el debate de si realizar la restauración ambiental o no, es decir, rellenarla de áridos y escombros libres de contaminación y aplicar una cubierta vegetal. Espero que si se realiza se tengan en cuenta la fauna y flora que viven allí, y se adecue a sus necesidades.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Rubén (miércoles, 21 abril 2010 12:54)

    La historia más vieja del mundo... primero la liamos y luego a ver cómo la desliamos... el mal ya está hecho pero ha atraído seres que han encontrado sus espacio;y ahora les echamos. La esquizofrenia que azota las actuaciones del ser humano puede llegar a ser desquiciante, pero no imaginamos cuánto debe serlo para la naturaleza; ahora te quito... ahora te pongo...lo grave es que nos comportamos así incluso con nosotros mismos, y es grave acostumbrarnos a la espiral de "desenfreno imaginativo" del que podemos llegar a ser capaces...

    Recorrí muchas canteras en su día, buscando aquello que permanecía oculto en su seno, los retazos de la vida pasada, los restos de las eras olvidadas y de las que el ser humano no tiene memoria porque aún no era... y a lo largo de eones y eones, la destrucción y la construcción han sido una constante, el ciclo inevitable con sus imprevisibles mejoras y adaptaciones... quizá hasta ahora; no sé si se puede llegar a afirmar que hemos llegado a un límite, pero desde luego tenemos que reconocer que el ciclo de la vida, esa vida en el sentido más primigenio, esa vida que apareció de una manera casi mágica a nuestros ojos, el misterio de todo lo que es y su origen incierto y que quizá nunca desvelemos, esa vida, ahora se ve coartada, truncada en su camino y la obligamos a tomar senderos inciertos que quizá nunca debieran haber sido... la vida seguirá caminos que nosotros la obligamos a tomar y que quizá nos aguarden alguna desagradable sorpresa, a modo de consecuencia amarga...

    Las ideas que en las tardes soleadas pasadas junto a paredes como esa, con el seno de la tierra desgarrado y expuesto blanqueando el horizonte, me llevaban a lugares muy lejanos, pero no sólo del pasado, sino del futuro. No podemos pensar que nuestras actuaciones no tienen consecuencias; cuando nos comportamos así con la naturaleza, sin querer ver lo que hacemos y cerramos los ojos estamos actuando de modo infantil y estúpido, caminando hacia un momento en el que las malas obras quizá nos golpeen de improviso, y el daño causado y el paso del tiempo hará que quizá todas las malas actuaciones resuelvan las circunstancias a modo de tragedia griega... ¿podemos cambiar aún?

    Solía pensar muchas cosas en aquellas tardes castellanas junto a las canteras, de rocas blancas y seres minúsculos petrificados en su matriz... pensaba que sí, que podemos cambiar aún, quizá no sólo sea nuestra obligación, sino también nuestro destino, porque quizá sólo tenemos que pasar un mal momento del que saldremos, quizá más sabios y más fortalecidos, preparados para afrontar con decisión el siguiente reto... Un saludo.