Etnografía Valluca

El territorio cántabro se encuentra manejado por el hombre en cada rincón desde el inicio de los tiempos ganaderos y agricolas.

La forma de manejarlo ha ido combiando como lo ha hecho la forma de vivir. Los usos pueden ser los mismos que hace 200 años pero la manera de realizarlos es diametralmente distinta.

Los páramos de la Lora, en Valderredible, son un claro ejemplo. En la foto superor vemos un redil ruinoso. Antaño tan útil para guarecer los animales con el mal tiempo. Tiene una pared de cerca de 2 metros de altura con una pequeña puerta por donde entra el ganado.

Aprovechando esa pared se hace una pequeña choza donde se resguardaba el pastor. Está orientada al sur y una bóveda de lascas formaba el tejado.

Junto a estos rediles encontramos pequeñas chozas donde los pastores se resguardaban del fuerte viento que corría en el páramo incluso los días de sol. Las ovejas pastaban en los tomillares, entre canchales y lagunas llenas de verdín.

 

Estas bonitas estructuras forman parte de la vida de nuestros ancestros. Una parte de nosotros les pertenece. Nos dieron de comer y nos propiciaron abrigo, y sin embargo están inmersas en el más profundo olvido.  

 

Eran otros tiempos, ahora están cayendose las pequeñas edificaciones que tanto sudor habrán hecho derramar en su construcción.

 

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Comentarios: 1
  • #1

    Máximo (jueves, 06 mayo 2010 21:27)

    Buen recolecto etnográfico. En los páramos turolenses existen un tipo de refugio pequeño para el pastor parecido a este, más pequeño quizás, pero sin el redil para las ovejas.